Domingo por la tarde, acabas de terminar de comer un buen plato de paella junto a varios aperitivos muy sabrosos (paté, jamón serrano, queso, croquetas, marisco, empanada…), una pieza de fruta y, finalmente, el postre casero seguido de unos bombones.

Tienes la sensación de estar satisfech@, incluso podrías decir que un poco pesad@, pero te sientas en el sofá a ver una película para disfrutar de una tarde relajada en casa.

A los 5 minutos estás comiéndote un bollito de chocolate, entonces te observas, paras un segundo y EMPIEZA EL JUEGO:

Seguramente esta situación te resulta familiar, ¿verdad?

Son muchas las ocasiones en las que nos enfrentamos a situaciones muy parecidas que van seguidas de un gran sentimiento de culpabilidad.

¿Es posible no caer en la tentación de comer entre horas?

Por supuesto que sí, solo tenemos que escucharnos durante un momento y aprender a reconocer el tipo de hambre que tengo.

Identifica las diferencias entre hambre emocional y fisiológica

Puedes descargar esta lámina desde el Área de descarga.  Imprimela y así siempre la tendrás a mano.

Cada vez que sientas la necesidad de ir a la cocina a comer algo, pregúntate:

En el siguiente post veremos algunas herramientas para trabajar el hambre emocional.

Si te ha gustado  y crees que es información útil no olvides compartir, así llegaremos a más interesados por mejorar sus hábitos.

 

Deja una respuesta